Articulo publicado en el periodico Hoy/10/05/2026 - ADEL NAJJAR
Me cuesta muchísimo expresar mis sentimientos al saber las intenciones de eliminar la enseñanza del idioma árabe de las actividades extraescolares en los centros educativos. Talayuela es la única localidad en Extremadura que tienen este “privilegio “. Es algo inexplicable, ni los peores enemigos son capaces de tener una percepción tan errónea.
El peor genocidio en la historia reciente cometido contra la población de Gaza no hizo que la Universidad islámica allí cambiase su programa de la enseñanza del hebreo.
Cómo se puede estar contra un idioma que fue un pilar principal de la civilización humana. En la época andalusí, fue el vehículo oficial y único de la civilización en Europa, ya que era el idioma de la ciencia y la filosofía. Los europeos necesitaban aprender el árabe para estudiar los libros de Averroes e Ibn Zuhr sobre la medicina, la astronomía y las matemáticas.
El libro árabe “Tratado de Medicina de Al-Razi “fue durante 400 años, la principal referencia para la enseñanza de la medicina en Europa, sin que ningún otro libro lo superara.
Los mozárabes hablaban y escribían, incluso componían poesía en árabe, porque lo consideraban la lengua de la cultura y el prestigio social.
Tras la caída de las ciudades andalusíes como Toledo, se fundó una escuela de traductores dedicada a la traducción de manuscritos árabes al latín. Esta actividad impulsó el posterior Renacimiento europeo.
Hoy día, el idioma árabe es una de las lenguas más habladas del mundo (400 millones personas), es el idioma oficial en más de 20 países y una de las seis lenguas oficiales de la ONU), con una riqueza poética y artística inmensa.
Considerar que la enseñanza del idioma árabe es contraria a los valores de la lengua y la cultura española, es un argumento que se contradice a sí mismo, ya que la influencia lingüística de la lengua árabe en el español está muy manifestada en las 4.000 palabras españolas derivan del árabe, lo que supone el 8% de toda la lengua, convirtiendo al árabe en la segunda lengua que más palabras ha aportado al castellano, solo por detrás del latín.
La eliminación de la enseñanza del árabe transmite un mensaje erróneo a los países árabes que les unen con España vínculos históricos, especialmente Marruecos, el país vecino estratégico donde el Instituto Cervantes cuenta con una red extendida en ciudades como Rabat, Casablanca, Tánger, Tetuán, Marrakech y Fez, encargada de la enseñanza del castellano y la difusión de la cultura española.
Es muy difícil entender este fenómeno que va contra todo lo que es diferente a su ideología, atacando a cualquier otro pensamiento, considerando su visión como única valida. Esta intolerancia ideológica no existía ni siquiera entre la Castilla cristiana y el Ándalus musulmán, que a pesar del enfrentamiento histórico entre las dos partes, notamos cierta tolerancia a favor de la convivencia, el ejemplo del Cid Campeador, que supo navegar entre las tensiones de cristianos y musulmanes, dando un modelo complejo y fascinante de convivencia y pragmatismo intercultural en la España del siglo XI. Considerado un “mozárabe”, el Cid aprendió árabe durante su estancia con la taifa de Zaragoza, quién le otorgaron el título honorífico “el Cid – el Señor” como muestra de respeto y admiración.
Hoy sentimos muy defendidos por la constitución española que propugna el pluralismo y la diversidad como valores superiores de su ordenamiento jurídico. La mayoría de la sociedad española no dará marcha atrás después del gran avance en derechos sociales, diversidad e igualdad alcanzados en las últimas décadas.
Respaldar la enseñanza del idioma árabe no es solo un gesto de apertura cultural, sino también es el reconocimiento de un pilar fundamental de la historia, el pensamiento y la ciencia que conecta directamente con la identidad española.
Adel Najjar
Imam de la mezquita de Badajoz y Delegado de la Comisión Islámica de España en Extremadura








